viernes, 30 de noviembre de 2018

MANSAMENTE

Sus ojos mojaban el mar.
Convergían entonces las orillas
tempestuosas,
en su cara llena de lunas blancas
guardaba un silencio rosa turbio
como el alba, una vocal vidriosa.
Se estrechaba en su talle la soledad.
Y así dormía el bullicio de la belleza,
caminaba descalza
sobre cada línea del horizonte,
quebrando como las rosas,
mansamente.
Después llama azul metálico
danzaba en medio de todo lo nocturno.
Se acostaba sobre la hierba
y hacía brotar la infancia
con todo su olor a lluvia.
Perfilaba las cursivas
en profunda sencillez
El océano la llamaba olvido
con su voz era senda virgen
y coral.

No hay comentarios:

Publicar un comentario